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Aclamar es aplaudir con la garganta
- El
matrimonio es como las libretas de ahorro: de tanto meter y sacar se pierde el
interés
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Estoy mas desconcertado que Adán el día de la madre
- No
solía acabar nada, pero ahora...
- Solo
los genios somos modestos.
- Sólo
se inventa mediante el recuerdo.
- La
talla de las estatuas disminuye alejándose de ellas; la de los hombres,
aproximándose.
- La
gente no busca razones para hacer lo que quiere hacer, busca excusas.
- La
magia es un puente que te permite ir del mundo visible hacia el invisible, y
aprender las lecciones de ambos mundos.
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Todas las batallas en la vida sirven para enseñarnos algo, inclusive aquellas
que perdemos.
-Escoger un camino significa abandonar otros.
- Las
conductas, como las enfermedades, se contagian de unos a otros.
- El
que no aplique nuevos remedios debe esperar nuevos males, porque el tiempo es el
máximo innovador.
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Cuando el peligro parece ligero, deja de ser ligero.
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Vengándose, uno se iguala a su enemigo; perdonándolo, se muestra superior a él.
- El
requisito del éxito es la prontitud en las decisiones.
- La
antigüedad del tiempo es la juventud del mundo.
- La
discreción en el habla es más que la elocuencia.
- Nada
induce al hombre a sospechar mucho como el saber poco.
- El
tiempo es el ángel del hombre.
- Sólo
la fantasía permanece siempre joven, lo que no ha ocurrido jamás no envejece
nunca.
- No
es la carne y la sangre, sino el corazón, lo que nos hace padres e hijos.
- Si
quieres conocerte, observa la conducta de los demás.
- Si
quieres comprender a los demás, mira en tu propio corazón.
- No
existe la casualidad, y lo que se nos presenta como azar surge de las fuentes
más profundas.
- La
historia es un incesante volver a empezar.
- El silencio es la virtud
de los locos |